El dilema de las redes sociales
Del estilo o CSS ¿Y la tura? (el código adorna el sitio de los ojos que no leen)
“El
dilema de las redes sociales” lee y desmenuza los efectos del algoritmo sobre
las personas y la vida en sociedad tanto próxima como mundial (¿cuál es el
alcance de las redes sociales?), de cómo la información registrada y compartida
desborda su propio límite hasta desinformar y crear caos (individual y social)
en el intento de propiciar espacios para la fundación de "comunidades
virtuales" (¿cuánta segregación ha surgido desde entonces?).
Considere:
cada click o deslizamiento del dedo sobre la línea de tiempo (¿el tiempo de
quién?) es registrado a través de la pantalla. ¿Qué podemos hacer frente a
la inminente deshumanización promulgada desde la virtualidad? "¿Por
qué me importaría esto?", podrían preguntarse algunas personas.
La
pregunta la suelto al aire con la esperanza realista de que aterricen
respuestas humanizadas.
"¿Cómo elegir
un campo de reflexión ante el enorme (¿ilimitado?) campo de las redes
sociales? Pensar el vínculo social-virtual es un inicio para ampliar
la pregunta hacia las posibles implicaciones psicosociales que deriven de
todas esas elecciones "de un click”."
(Extracto del ensayo ¿Y el espacio para la pregunta?)
El
caso es que la invención de la red virtual se sirve de un código para poder ser, pero
no avisa (¿o algunos no leen?) que su uso indiscriminado puede
hacer que incluso la letra que da origen a lo creado se
confunda detrás de un estilo que no precisamente está asociado
a algún proceso subjetivado. En cambio, ¿si el estilo consiste en creación de
letra y no en su reproducción? En el contenido del espacio se transmite el
aviso.
Resulta que las redes sociales no avistaron, las personas que las conforman, y expresarse a través de ellas se convirtió en el fruto de un nuevo orden (¿a cambio de qué?). Para algunos, esa cajita preguntando “¿qué estás pensando?” trajo el alivio que nada había traído antes (al menos no de esa manera) porque la pregunta nunca salió de una boca amiga, humana.
Tal
vez esto -el distanciamiento social- sea un rastro de lo que vino a
cambio, una oportunidad que no estaba antes (¿o sí?) y no deja de extenderse en
el horizonte subterráneo de la virtualidad. ¿De qué se alimenta esta Gran Red
sino de ofrecer lo que el mismo usuario le suministra? Si no le alcanza,
entonces fin del código.
A veces, en el cauce de la pregunta se encuentran trazas de lo que no estábamos buscando en principio. Quizá desde hace algún tiempo compartir a plena luz de la pantalla no trae respuestas sino una especie de reverso, un tejido con comienzo de difícil rastreo que se fue anudando con otros a medida que la conexión parpadeaba o comenzaba el noticiero de turno.
Explorar los procesos que estilizaron un estilo es un viaje que todavía no se anuncia en la web, y puede ser el caso de que mientras escribo esto piense que si lo comparto hoy, ya mañana se van a vender los boletos de ida sin retorno a cambio de una divisa que desconozco y que quizá nunca vaya a utilizar.

El nocivo uso que nos venden de una forma adecuada para cada nivel social,causa el mismo efecto en todos, perder la realidad y el verdadero sentido de la vida pero ese efecto dura solo algunas horas o segundos, como creer ser importante para muchos y dejar de serlo para los que nos aman al día a día!
ResponderBorrarGracias por leer y comentar por éste espacio.
BorrarQué importante valorar el tiempo dedicado a esto o aquello para no adecuarse a la publicidad, ante la evidencia de que lo instantáneo a veces prima sobre los procesos de indefinida duración que en realidad suelen ser los vitales, que apuntan a tomar decisiones de no retorno y que significamos como parte del verdadero sentido de nuestra(propia)vida. Misma que lamentablemente hay quienes creen tiene un precio.
Actualmente las necesidades más absurdas se resuelven con un click, esta simple acción basta tanto para comprar baratijas como para compartir información sensible y por si fuera poco gritar al mundo en redes sociales lo afortunados que son mostrando sus bienes, lugar y ubicación de estos. Mientras unos invierten horas actualizando su "feed" con memes y fotos de las piruetas que hacen sus mascotas otros tantos, los dueños de lo ajeno por ejemplo, se jactan de lo fácil que resultó esta vez conseguir unos cuantos datos para extorsionar. Nada de lo que ocurre en redes sociales sucede sin consentimiento, sigue siendo responsabilidad del usuario leer e informarse, pero tal parece que esta practica está más obsoleta que el MSN y Encarta.
ResponderBorrarEste documental desnuda esa realidad al punto de hacer sentir al espectador culpable, señalándose a sí mismo de que fue un completo error haber accedido a tantos sitios con el inocente motivo de "quiero estar en contacto con mis amigos".
¿Que mensaje me dejó? Que hoy día los padres no deberían temer solamente a que "el viejo del saco" aceche a sus hijos a la vuelta de la esquina, el verdadero enemigo se encuentra detrás de una pantalla.
Acertado comentario para definir de qué lado posar la lupa de la pregunta. Sin obviar quienes somos los responsables de la información que proveemos.
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